El índice tecnológico más famoso del mundo tiene una historia extraordinaria. También la más dolorosa.
El Nasdaq 100 agrupa a las mayores empresas no financieras cotizadas en el mercado Nasdaq. En la práctica es un índice dominado por tecnología: las grandes compañías de software, semiconductores, internet y consumo digital pesan una parte enorme del total.
Esa concentración explica sus dos caras: cuando la tecnología va bien, pocos índices le siguen el ritmo; cuando va mal, las caídas son mucho más profundas que las de un índice diversificado.
Es la caída de referencia. Tras años de euforia por internet, el índice se desplomó alrededor de un 80% desde su máximo de marzo de 2000. No fue solo la magnitud, fue el tiempo: quien compró en el pico tardó muchos años en recuperar lo invertido. Es el mejor recordatorio de que un índice puede subir mucho y aun así arruinar la experiencia de quien entró en el peor momento.
Una caída severa, en el entorno del 40-50%, pero con una recuperación bastante más rápida que la anterior.
Con la subida de tipos de interés, las tecnológicas —muy sensibles al coste del dinero— sufrieron uno de sus peores años, con una caída superior al 30%.
Las cifras concretas varían según la fuente y según si se incluyen dividendos. Lo importante no es el decimal exacto, sino el orden de magnitud: este índice ha caído más de la mitad en más de una ocasión.
Pese a todo lo anterior, quien mantuvo la inversión durante décadas obtuvo un resultado notable, impulsado por el crecimiento de las grandes compañías tecnológicas. Esa es la paradoja del índice: ha sido enormemente rentable y enormemente doloroso a la vez, y ambas cosas forman parte del mismo paquete.
La diferencia entre las dos experiencias suele estar en dos variables: cuándo entraste y si seguiste aportando durante las caídas.
Simulador con datos históricos Elige tu fecha de entrada y comprueba tú mismo qué habría pasado, incluida la caída máxima del camino. Abrir simuladorLa forma útil de mirar estos datos no es "¿cuánto habría ganado?", sino "¿habría aguantado?". Usa el simulador para ver los periodos malos, no solo los buenos: entra en marzo de 2000 y sal en 2002; entra en 2021 y para en 2022. Esas simulaciones enseñan mucho más sobre tu tolerancia real al riesgo que cualquier test de perfil inversor.