La forma más común de invertir en un índice como el S&P 500 o el Nasdaq 100, explicada sin jerga.
Cuando en nuestro simulador eliges "Nasdaq 100" y ves cómo habría crecido tu dinero, hay un matiz importante: un índice no se puede comprar. El Nasdaq 100 o el S&P 500 no son productos, son listas: un cálculo que mide cuánto valen en conjunto un grupo de empresas.
Para invertir en esa lista necesitas un producto que la replique comprando las acciones que la componen. Ahí entran los fondos indexados y los ETF.
ETF son las siglas de Exchange Traded Fund: fondo cotizado en bolsa. Es un fondo de inversión —un vehículo que reúne el dinero de muchas personas y compra un conjunto de activos— con una particularidad: se compra y se vende en bolsa como si fuera una acción, con su precio moviéndose durante toda la sesión.
Si un ETF replica el Nasdaq 100, al comprar una participación estás comprando indirectamente un trocito de cada una de esas empresas, en la proporción que marca el índice.
La idea clave: el ETF no intenta ganar al mercado, intenta ser el mercado. Por eso son tan baratos comparados con los fondos de gestión activa: no hay un equipo eligiendo qué comprar, solo un mecanismo copiando una lista.
Los dos hacen lo mismo —replicar un índice— pero funcionan de forma distinta en el día a día:
| ETF | Fondo indexado | |
|---|---|---|
| Cómo se compra | En bolsa, al momento | Orden al gestor, precio al cierre |
| Precio | Cambia todo el día | Uno por día |
| Comisiones típicas | Muy bajas | Bajas |
| Coste por operación | Suele haberlo | A menudo no |
| Aportación automática | Según el bróker | Muy habitual |
Hay además una diferencia fiscal relevante en España: los fondos de inversión permiten el llamado traspaso, que consiste en pasar el dinero de un fondo a otro sin tributar por las ganancias hasta que finalmente vendes. Los ETF, al cotizar en bolsa, no disfrutan de ese tratamiento. Es una diferencia que puede pesar bastante en horizontes largos, y una de las razones por las que mucha gente en España prefiere fondos indexados pese a que los ETF suelen ser más baratos.
La fiscalidad cambia con el tiempo y depende de tu situación personal. Este texto es divulgativo: para decisiones concretas, consulta a un asesor fiscal.
Indica que el fondo cumple la normativa europea de protección al inversor. En la práctica, un inversor particular en España solo puede comprar ETF con este distintivo: los ETF estadounidenses más famosos no suelen estar disponibles por este motivo. Por eso verás versiones europeas de los índices de siempre.
Es qué hace el fondo con los dividendos que pagan las empresas:
Es la comisión anual del fondo, expresada en porcentaje. Parece un detalle menor, pero se descuenta cada año y por tanto también se compone: la diferencia entre un 0,20% y un 1,20% durante treinta años es mucho más dinero del que sugiere ese "1% de diferencia".
Calculadora de interés compuesto Prueba a bajar un punto la rentabilidad anual y mira cuánto capital final se pierde. Eso es, en esencia, lo que hacen las comisiones altas. Ver el efecto de las comisionesPara comprar un ETF necesitas una cuenta en un bróker o entidad que dé acceso a bolsa. En España existen varias opciones, desde bancos tradicionales hasta brókeres online y aplicaciones más recientes, con diferencias importantes en comisiones, oferta de productos y en si te retienen o no los impuestos automáticamente.
No entramos a recomendar ninguno: la elección depende de cuánto vas a invertir, cada cuánto y con qué productos. Lo que sí conviene comparar antes de decidir:
Comprar un ETF de un índice diversificado reduce el riesgo de que una empresa concreta se hunda y te arrastre. Pero no te protege de que caiga el mercado entero, que es lo que ocurre en las crisis. Un ETF del Nasdaq 100 habría caído en la burbuja puntocom prácticamente lo mismo que el índice.
Dicho de otro modo: el ETF resuelve el problema de qué comprar y a qué coste. No resuelve el de aguantar cuando las cosas van mal, que sigue dependiendo de ti.