El dato que casi nunca aparece en los anuncios de inversión, y el que decide si aguantarás dentro.
El drawdown —o caída máxima— es la mayor bajada que ha sufrido una inversión desde un máximo hasta el mínimo posterior. Si tu cartera llegó a valer 100.000 € y bajó hasta 55.000 €, tuviste un drawdown del 45%.
No mide cuánto ganas. Mide cuánto tienes que soportar para ganarlo.
Una rentabilidad histórica es un número que se lee en un segundo. Un drawdown es una experiencia que se vive durante meses o años: ver tu dinero menguar, leer titulares catastrofistas, escuchar a todo el mundo decir que esta vez es diferente.
La mayoría de las estrategias no fracasan por ser malas, fracasan porque quien las sigue no aguanta. Y lo que hace que no se aguanten no es la rentabilidad media: es la caída máxima.
Por eso nuestras herramientas muestran siempre la caída máxima junto a las ganancias. Una rentabilidad del 15% anual con un −80% por el camino y otra del 9% con un −30% no son "una mejor que otra": son estrategias que exigen personas distintas.
Caer y recuperarse no son simétricos, y esto sorprende a mucha gente:
| Si caes un… | Necesitas subir… |
|---|---|
| 10% | +11% |
| 25% | +33% |
| 50% | +100% |
| 80% | +400% |
Perder la mitad exige duplicar para volver al punto de partida. Por eso las caídas profundas cuestan tantos años de recuperar, aunque después el mercado suba con fuerza.
Comparador de activos Enfrenta dos activos y mira no solo cuál ganó más, sino cuál te habría hecho sufrir menos. Comparar activosQue un activo haya caído un 50% como máximo no significa que no pueda caer un 70%. El histórico es lo que ocurrió, no lo peor que puede ocurrir.
Un drawdown medido desde 2010 esconde el desplome de 2008; medido desde 1999 esconde muy poco. Cuando compares dos activos, asegúrate de que el periodo es el mismo, o estarás comparando historias distintas.
La caída máxima de un índice y la caída máxima de tu dinero no tienen por qué coincidir. Si entraste después del desplome, esa caída nunca fue tuya.
Antes de elegir dónde poner tu dinero, no te preguntes solo cuánto puede rendir. Pregúntate: si mañana esto cae un 40% y tarda cuatro años en recuperarse, ¿seguiría aportando cada mes?
Si la respuesta es no, esa estrategia no es para ti por muy buenos que sean sus números históricos. Una cartera algo menos rentable que puedas mantener veinte años bate siempre a una brillante que abandonas al segundo año.