La cifra más citada del mundo de la independencia financiera. También una de las peor entendidas.
La regla del 4% sostiene que puedes retirar cada año el 4% de tu cartera inicial —ajustado por inflación— con una probabilidad alta de que el dinero dure unos 30 años. Dicho al revés, que es como se usa normalmente: necesitas acumular 25 veces tu gasto anual.
Si gastas 1.500 € al mes, son 18.000 € al año. Multiplicado por 25: 450.000 €. Ese es tu número.
La regla es una referencia de orden de magnitud, no una ley física. Sirve para saber si hablamos de 400.000 € o de 4 millones. No sirve para planificar al euro los próximos cuarenta años de tu vida.
Nace del llamado Trinity Study y de trabajos previos de los años noventa, en los que se analizó qué habría pasado con distintas tasas de retiro aplicadas a carteras de acciones y bonos a lo largo de la historia del mercado estadounidense del siglo XX. La conclusión fue que un 4% inicial habría sobrevivido a la gran mayoría de periodos de 30 años estudiados, incluidos algunos bastante malos.
Es importante entender qué significa eso: es un resultado histórico y estadounidense. Es evidencia útil, no una promesa sobre el futuro ni sobre otros mercados.
Calculadora de libertad financiera Calcula tu número con la tasa de retiro que prefieras y mira en cuántos años lo alcanzarías. Calcular mi númeroEl estudio original pensaba en jubilaciones convencionales. Quien deja de trabajar a los 40 necesita que el dinero dure cincuenta o sesenta años, y ahí el margen se estrecha. Por eso mucha gente en la comunidad de independencia financiera usa tasas más conservadoras: 3,5%, o incluso 3%.
Dos carteras con la misma rentabilidad media pueden acabar de forma muy distinta según cuándo lleguen las caídas. Si el mercado se desploma justo en tus primeros años de retiro, estarás vendiendo participaciones baratas para vivir, y eso hace un daño del que la cartera puede no recuperarse. Es lo que se conoce como riesgo de secuencia de rendimientos, y es la principal debilidad de aplicar la regla mecánicamente.
El siglo XX estadounidense fue extraordinariamente bueno para la renta variable. Aplicar sus resultados a otras geografías, o al futuro, es una suposición, no un cálculo.
La regla asume un gasto constante ajustado a inflación. En la vida real hay años caros y años baratos, y hay flexibilidad: quien puede recortar gasto en un mal año del mercado mejora muchísimo sus probabilidades.